jueves, 7 de junio de 2012


Llamamiento a la clase obrera de Europa

Compañeros:

Estamos en una encrucijada. El carácter generalizado y global de la crisis capitalista, los acontecimientos en Grecia así como en todos los países de Europa hacen necesario escuchar con más fuerza que nunca la consigna:

¡Proletarios de todo los países uníos!

Nuevas responsabilidades asume el movimiento popular laboral en el próximo período frente a las evoluciones en UE.

La crisis capitalista se profundiza y los puntos sin salida de la administración del personal político del capital, llevan aún más intensidad en el ataque a la clase obrera y su movimiento. Se agravan las competencias interimperialistas entre los gobiernos y partes de la plutocracia. Las nuevas olas de ataques, los nuevos cortes salariales, los nuevos cortes a los derechos y a los subsidios sociales para el pueblo, en nombre de la reducción de los déficit públicos y las deudas, su objetivo es asegurar mano de obra barata y nuevos espacios de acción para los monopolios europeos. Esto lo confirman las medidas adoptadas en todos los países de UE, independientemente si tienen memorándum o no. Esto lo confirma el «Pacto del euro».

A través de la experiencia de la clase obrera y las capas populares se muestra el papel de la U.E., como una alianza de lobos y de opresores de la clase obrera y de los pueblos.
Se caen los mitos de que la UE, es supuestamente “una unión de solidaridad y refugio para los pueblos” como afirmaba la plutocracia y sus defensores. La crisis capitalista en la eurozona se profundiza aún más. La UE se vuelve cada vez más reaccionaria y los trabajadores vivirán en condiciones de pobreza extrema si no se levantan.

Hemos aprendido de nuestra experiencia y realidad actual, que tenemos que rechazar las mentiras de la plutocracia y de sus agencias, que dicen que la crisis la han generado los derechos de los trabajadores o la mala administración. La crisis no es una crisis de deuda.
Cuál es la causa de la crisis es una cuestión crucial. Porque dependiendo de la causa es la salida. Dicen que la culpa es la mal administración, los escándalos, el sistema financiero global, los especuladores, los chicos de oro (golden boys), etc. Los liberales, los socialdemócratas y los oportunistas tratan de confundir a los trabajadores.

La crisis no es un producto de la distorsión del desarrollo capitalista como intentan presentar los imperialistas, los partidos burgueses y algunas direcciones sindicales, sino que es un producto del desarrollo capitalista, es otra crisis del capitalismo. La crisis es una crisis del capitalismo y la ha generado la explotación de la fuerza obrera, los inmensos beneficios del gran capital y su acumulación. El capitalismo es un sistema podrido y obsoleto. No se corrige. Mientras exista, siempre llevará a la clase obrera y a las capas populares al desempleo, al hambre, la guerra, la explotación y la opresión brutal.

Estamos afrontando un ataque generalizado que lleva nuestra vida y a las condiciones laborales al siglo pasado.

Pero no afecta sólo a la clase obrera de algunos países. Esta tempestad de medidas antipopulares es promovida en todo el mundo por la U.E., el FMI, el BCE, los gobiernos neoliberales y socialdemócratas, sus grandes coaliciones y las variantes de centro-derecha y centro-izquierda (Alemania, Italia, Grecia). Tales gobiernos que sirven a las necesidades actuales del capital cuentan en algunos casos con el apoyo de los nacionalistas (por ejemplo Grecia).

La vida, la experiencia muestra claramente que en el marco de la UE y del poder de los monopolios no existe solución a favor del pueblo. Se requiere el derrocamiento del poder de los monopolios y la liberación de los Organismos Imperialistas.

El empeoramiento de la vida de la clase obrera en Europa, en esta situación, la gran culpa la tienen los dirigentes pactistas de la CES- Confederación de Sindicatos Europeos. La culpa que tienen estas fuerzas son grandes porque han desarmado el movimiento laboral a través de la política de la reconciliación, de la cooperación de clases, de la sumisión a la patronal y a los organismos imperialistas. Los dirigentes pactistas a través del ¨dialogo social¨, apoyan la línea de la competitividad, engañan y desorientan la lucha de los obreros.

Estos dirigentes pactistas apoyaron y firmaron las reducciones salariales en nombre de la crisis, están de acuerdo con la línea que dice: no importa si se despiden algunos trabajadores para que se salve el resto.

Son los mismos que dicen ¨SI¨ a la flexibilidad de las relaciones laborales, a la regulación del tiempo laboral, todo en nombre de la retención del desempleo. Cultivan el derrotismo. La estrategia que sirve a los intereses del capital crea decepción, influye negativamente en el movimiento sindical, desorienta y desactiva los sindicatos. Sólo dentro de la agrupación y de la lucha incompatible del movimiento sindical de clase de Europa y del Mundo se puede reconstruir la esperanza.

 El fortalecimiento del movimiento sindical de clase de Europa fortalecerá la resistencia frente al capital y a las políticas antipopulares, fortalecerá la lucha por el derecho al trabajo, por los derechos sociales, edificará la base para el desarrollo según las necesidades de la clase obrera y de las capas populares.

La necesidad hoy frente a esta alianza antipopular del capital, es que se despierten las fuerzas populares laborales, la lucha organizada inmediata en cada lugar de trabajo, en cada sector, en cada barrio popular. Coordinar a nivel nacional e internacional formas de lucha más elevadas y expulsar de la clase obrera a los defensores del capital.

La consigna ¨ORGANIZACIÓN – CONTRAATAQUE¨, hoy en día es oportuno y necesario y debe convertirse en práctica.

¡Los pueblos no se rinden. Nos levantamos!

Lo que es necesario hoy es la clasificación de la lucha clasista para obstaculizar las peores medidas que vienen, para retrasar las nuevas opciones y preparar al movimiento obrero para el contraataque que debe ser dirigido al derrocamiento del poder de los monopolios.

Los sindicatos deben ser centros de lucha que deben conformar movimientos de resistencia masiva para obstaculizar el implemento de medidas antipopulares.
Que se fortalezca la organización en los lugares de trabajo. Crear más núcleos en el movimiento de clase y en los sindicatos es un gran aporte, con la creación de comisiones en las empresas, en las fábricas, en los vecindarios.

Intensificar la discusión sobre qué tipo de movimiento necesitamos, qué alianzas, qué perspectiva. Para impedir, en la medida que dependa de nosotros, la decepción que crean las dificultades de la lucha, necesitamos: Un movimiento frente a la patronal capitalista, sus leyes, su Estado. Un movimiento libre del sindicalismo gubernamental y patronal. Un movimiento que no luche sólo por unas cuantas particulares, sino por la totalidad de necesidades de la clase obrera, por el derrocamiento y por la anulación de las relaciones explotadoras. Un movimiento organizado y bien arraigado en los lugares de trabajo, ante todo en los lugares de producción, en las fábricas. Un movimiento que tenga sus cimientos sobre la alianza popular y construido por los trabajadores, los autónomos y trabajadores por cuenta propia, los comerciantes, los pequeños y medianos agricultores, los estudiantes, las mujeres. Un movimiento internacionalista, que luche por un objetivo común, en los diferentes países.

Un movimiento con estas características podrá rechazar con efectividad el ataque de los monopolios y de sus representantes políticos, podrá jugar un papel protagonista en la lucha por el derrocamiento del poder actual, por el establecimiento del poder popular, que edificará las bases para la satisfacción de las necesidades populares.

Luchamos, exigimos y tratamos a través de la acción que se transformen las condiciones necesarias para la satisfacción de las necesidades de la clase obrera.
Es decir, dentro de una línea de lucha que dé la oportunidad de organizar la resistencia, que conquisten nuevos derechos, que desarrolle la acción común, que alíe la clase obrera con los campesinos, con los que trabajan por cuenta propia, que coloque en la agenda el tema de los cambios, del poder y economía.

Los cambios que liberen la clase trabajadora del sistema de explotación y abran caminos a un desarrollo con criterio el bienestar del la fuerzas populares.

La lucha diaria está relacionada con la perspectiva de la lucha del movimiento obrero. Porque sin esto, nos quedamos a media calle. Y esto es de gran importancia para el desarrollo de la lucha.

Nuestro objetivo es ayudar a la clase obrera en Europa que etienda que nuestro futuro no es el capitalismo.

En base a lo anterior, creemos que:

Hoy, más que ayer, necesitamos la concentración de fuerzas para :

Un sindicalismo de lucha coordinado
• Luchas clasistas comunes con objetivos comunes
• Que se fortalezca la solidaridad de la clase obrera en todos los países


PAME (GRECIA)  USB (ITALIA)  PEO (CHIPRE)  CSC y CoBas (ESPAÑA)