jueves, 24 de enero de 2013


Declaración de la FSM sobre Mali

 17 de enero de 2013.

La Federación Sindical Mundial denuncia enérgicamente la intervención  militar del gobierno francés "socialista" de Francois Hollande en Mali con el apoyo de otras fuerzas imperialistas, utilizando como pretexto la intensificación de los conflictos entre el ejército de Malí y las organizaciones militantes que van apareciendo para luchar  por la independencia del norte de Malí en Azawad.
 

La intervención militar se presentó como una respuesta a la solicitud del Presidente de Mali, Dioncounda Traore, el presidente que fue nombrado en su cargo después del golpe militar del pasado mes de marzo.

Esta operación militar, encabezada por Francia en su antigua colonia, ha sido apoyada por Gran Bretaña, Alemania y la Unión Europea, así como EE.UU., Canadá y CEDEAO.

Todos ellos ya han enviado tropas y fuerza aérea a Malí y han brindado su apoyo en base a la resolución de diciembre del Consejo de Seguridad de la ONU.

Después del genocidio en Ruanda y la demolición de Libia, Francia continúa utilizando  las bases militares que mantiene en África con el fin de fortalecer su papel en la competencia inter-imperialista y para servir a los intereses de sus grupos monopólicos que están saqueando los recursos productores de riqueza (oro, uranio, etc.).

Este conflicto, orquestado por todos los beligerantes, es otro sangriento espectáculo en el herido continente africano, en el que el pueblo africano está pagando  un precio muy alto. Busca la protección de los intereses franceses en las minas de uranio halladas en las zonas tuareg de la región de África Occidental, la competencia inter-imperialista por el control de la riqueza que producen los recursos de Mali y la colocación de los gobiernos títeres en los países de África al servicio de las principales fuerzas imperialistas.

La Federación Sindical Mundial, solidaria con los trabajadores, con los pobres de Malí y con los países de África Occidental, denuncia con fuerza la intensificación de la agresividad de las fuerzas imperialistas en la región, las cuales están deteriorando aún más la ya difícil vida de la gente de la zona y con el único objetivo del mantenimiento y mejora del saqueo de la riqueza que producen los recursos que pertenecen y deben ser utilizados para las necesidades de la población.

Por último hacemos un llamado a las centrales sindicales, en primer lugar de los países beligerantes, para que denuncien y actúen contra la participación de sus gobiernos en esta guerra. La posición de cada sindicato en la cuestión de las guerras imperialistas es fundamental y señala cual es criterio de que tipo de organización sindical. Los trabajadores de los países imperialistas deben expresar su solidaridad internacional con sus hermanos de los otros países.