miércoles, 20 de enero de 2016


Muere "Gonzalín" histórico dirigente de la CSI

Cientos de personas acudieron a la Casa Sindical de Gijón para rendir homenaje Vitorino Gonzalo, 'Gonzalín', cofundador e histórico militante de la Corriente Sindical de Izquierdas, fallecido a los 71 años de edad. Con banderas del sindicato y al son de 'La Internacional', el 'Santa Bárbara Bendita' y 'Asturias Patria Querida', sus compañeros de fatigas en innumerables conflictos quisieron darle su último adiós en un emotivo acto en el que, como tantas veces hiciera 'Gonzalín', cortaron la carretera, en este caso la avenida de Sanz Crespo, y prendieron fuego a una barricada en la calle Llanes. Fue la última movilización en la que 'participó' este histórico sindicalista, cuyo ataúd, con las banderas comunista y de la CSI encima, fue transportado por sus compañeros, iluminado con antorchas y con el ruido de aplausos y voladores de fondo. Antes, había sido velado en la entrada de la Casa Sindical, acompañado por dos neumáticos, uno a cada lado, un pañuelo similar a con los que tantas veces se tapó la cara, un tirachinas y una rama de laurel.

"Estaba en todas", recordaban sus amigos, porque 'Gonzalín' no se perdía ningún conflicto obrero. Aparecía en desahucios, manifestaciones, encierros... "Solidaridad", "transigencia" y "juventud" fueron algunas de las palabras con las que también le definieron. La primera porque nunca dudó en prestar su apoyo, con su lucha y también económicamente, participando en cajas de resistencia o ayudando a compañeros. La segunda porque nunca fue sectario y, la tercera, porque, a pesar de sus años, siempre estaba al lado de los jóvenes, transmitiéndoles su experiencia. "Su edad no le hacía justicia", rememoraban los militantes de la CSI de menor edad.

Precisamente, el secretario general del sindicato, Samuel Fernández, en un discurso que arrancó muchas lágrimas, evocó sus viajes a Madrid, su incansable entusiasmo y también como muchos en el sindicato se sienten "fíos" de 'Gonzalín'

Los históricos Cándido González Carnero y Juan Manuel Martínez Morala le recordaron como un compañero fiel, "de esos que se sustituyen mal", al que nunca hacía falta llamarle, porque él siempre aparecía y "estaba con la gente que tenía un problema". De hecho, una de sus últimas ilusiones, después de que le amputaran una pierna hace dos meses, era tener una silla eléctrica para seguir acudiendo a las manifestaciones.

Aplausos y gritos de "qué viva la lucha de la clase obrera" sirvieron para despedirle, aunque también la promesa de sus compañeros de que su muerte será semilla de resistencia. "Nos vemos en las calles, Gonzalín", le dedicaron, recordando sus ideales y de que son muchos los que heredan su causa.