lunes, 6 de junio de 2016


Huelga en Francia: El ejemplo


 Los medios de propaganda del Régimen español solo hablan de Francia para referirse a las recientes inundaciones de ese país. Ocultan deliberadamente la Huelga General que la Clase Obrera de Francia está llevando a cabo.

Ocultan este hecho porque no se trata de una huega general como la conocemos en España, como los tímidos actos de protesta convocados por esas estructuras burocráticas y corruptas que se hacen llamar "sindicatos mayoritarios. No, La Huelga General de Francia sí es una auténtica huelga y como toda verdadera huelga persigue paralizar la economía del país, causando gigantescas pérdidas económicas  a los dueños de los medios de producción que, a su vez, también son dueños del Gobierno y de los llamados "medios de comunicación". Demuestra también que la fuerza de la Clase Obrera no está en las urnas de las elecciones del Régimen si no en la movilización y la Huelga. Demuestra que la Clase Obrera es la que produce todo y que toda la economía depende de ella. Demuestra que los trabajadores con conciencia de clase y organizados sindicalmente a nivel del Estado pueden poner en jaque a este.

Todo un ejemplo para el resto del proletariado del mundo. Un ejemplo peligroso que hay que silenciar:



El 19 de mayo, una semana después de la aprobación del decreto de ley y de que Valls salvase una moción de censura, los sindicatos franceses, con una CGT —sin la fuerza ni el prestigio de antaño, pero revitalizada— iniciaron las primeras huelgas en sectores estratégicos de la industria gala. Primero fueron las refinerías las que pararon, las ocho que tiene el país. Luego, las diecinueve centrales nucleares. Dos semanas después una decena de sectores están en huelga, tan estratégicos como el transporte —de todo tipo— o la electricidad. Cuando todos los periódicos franceses, salvo L’Humanité, se negaron a publicar una carta del nuevo Secretario General de la CGT, Philippe Martínez, los sindicatos hicieron una auténtica demostración de fuerza dejando sin prensa, salvo L’Humanité, todos los quioscos del país el día siguiente. Los trabajadores de la electricidad, en otra demostración de fuerza, y además de audacia, restablecieron el suministro a familias en situación de precariedad, y lo cortaron a empresas y en actos del gobierno, y la CGT avisó: “No vamos a cortar las líneas de 400.000 voltios para hundir a Francia en la oscuridad, pero podemos cortar a los clientes industriales aquí y allá”.